Sobre Pemex, YPF y Petrobras

Autores: R. Gómez Mederos y Lean Freeman

 

En los últimos días estalló el “Gazolinazo” en México, avizorado por lo que algunos expertos pronosticaron desde la Reforma Energética, impulsada por Peña Nieto.

El anuario 2013 de la petrolera estatal Pemex, indicaba que México tenía reservas probadas de petróleo por 13.886,3 millones de barriles, cantidad que duraría, sin la aplicación de la reforma energética, aproximadamente 10 años, lo cual, sumado a un esquema incipiente y pobre de desarrollo en las energías renovables, pone a México de rodillas ante las transnacionales petroleras, beneficiadas enteramente con el manifiesto vaciamiento de la petrolera azteca, marcando una situación de inseguridad y enajenación de su soberanía energética.

Todo el paquete de leyes secundarias  afirman la Reforma Energética y la complementan; la  Ley del Fondo Mexicano del Petróleo, la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, y en las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que, por ejemplo, le exige a PEMEX que contribuya con el 4,7 % del PBI, casi la tercera parte del presupuesto fiscal, grabando aún más a la alicaída estatal, contrario de lo anunciado por Peña Nieto, respecto de aliviar de presión fiscal sobre la petrolera.

 

Fuente: Anuario PEMEX.

 

Las características de la reforma energética mexicana están vinculadas directamente al posicionamiento global que ejerce EEUU, como uno de los modos de mitigar su declive como potencia hegemónica mundial y de resolver uno de los problemas más importantes, que es la cuestión energética, manifiesta en el déficit mundial y en la baja de los combustibles fósiles.


La importancia del movimiento en el cambio de dinámica y proyección privatizadora que va tomando paulatinamente PEMEX, tiene que ver con una clara maniobra de sujeción de los Estados de la región a los intereses de EEUU, que frente a las dificultades y el costo que significa hacerse del petróleo, producido por los conflictos inter-imperialistas en el Medio Oriente, como uno de los tantos motivos, reconstruye una estrategia regional con el fin de ampliar su frontera energética a los países colindantes, como Venezuela y México. Este último, es precisamente, uno de los países que va marcando el “norte” de dicha estrategia norteamericana.


El cerco a China, su principal competidor en el uso de los recursos energéticos, está contemplado en el marco de esta reconfiguración del escenario mundial energético, encabezado por EEUU. Mientras tanto, se hace fuerte la presencia china en América Latina y se ponen en marcha una serie de acuerdos bilaterales, como así también acuerdos de inversión, en el marco de la CELAC, que está constituida por 33 países. Hacia enero de 2015 se realizó el primer encuentro ministerial CELAC–China, realizado en Beijing, en el cual el mandatario chino Xi Jinping destacó que China, América Latina y el Caribe representan la quinta parte del planeta, una sexta parte de la población mundial y una séptima de la economía mundial; en dicho evento China y CELAC se comprometieron en tres acuerdos, que van desde el periodo 2015 al 2019, y que contemplan la erogación de 50.000 millones de dólares en lo correspondiente a la inversión en activos y la activación de 6.000 becas como parte del intercambio cultural. En este sentido, la fuerte competencia china en América Latina pone a EEUU en una posición incómoda frente al gigante asiático.


La reforma energética mexicana está contemplada en el marco de este escenario. En su artículo ocho menciona claramente el área territorial de concesiones petroleras y mineras respectivamente, donde las compañías petroleras tienen prioridad en las asignaciones sobre el suelo y el subsuelo, estimado aproximadamente en 100 millones de hectáreas; recordemos que México posee en gas shale 11 veces la reservas de remanentes del país, es decir 680 billones de metros cúbicos, con la particularidad de que la extracción no convencional es potencialmente más contaminante.

 

 

El esquema de compañía de bandera, al igual que YPF Argentina, después de la reforma, tiene la clara intención de que Pemex deje de ser la mayor contribuyente al presupuesto  público; en el periodo 1998 -2004 la venta de hidrocarburos de la estatal generó 20.000 millones de dólares, pero el porcentaje de crecimiento de las ventas ha variado en torno al precio internacional del barril de crudo y por lógica, también internamente. La insolvencia a la que este esquema está llevando a Pemex, indica que su posible quiebre y privatización es una posibilidad real, con lo cual la soberanía y por ende la seguridad energética mexicana, corren un riesgo serio y real. Los números de la estatal son claros; en el tercer trimestre de 2015, perdió 167,7 millones de pesos, en el contexto de una pérdida de ventas totales del 22,8 % con respecto del año anterior; su anuario es claro en sus cuadros de balance, donde casi todos sus ítems marcan un negativo.

 

Fuente: www.pemex.com

 

Un escenario de declive y depreciación de la estatal mexicana, junto al aumento de los combustibles, ha encontrado a los mexicanos en la calle, movilizándose contra la suba de la gasolina. Desde la asunción en 2.012 del presidente Peña Nieto, se ha llevado a un camino sin retorno a la petrolera estatal, que indefectiblemente va hacia la privatización.
Los valores de su producción han venido sufriendo una baja considerable, contrariamente en el caso del gas, que subió un 2,5 %. Es un proceso de degradación similar al que sufrió y sufre, la otrora estatal argentina YPF.
La importancia de la vinculación del reordenamiento petrolífero, y del parque energético en América Latina, con los planes estratégicos de expansión de la frontera energética norteamericana, pero no solamente, marcan un hito en términos de los modelos de empresas estatales, en el nuevo contexto del modelo de acumulación capitalista en la región.

La participación de los Estados de la periferia pobre y las estrategias de los centros de poder global, con respecto de su funcionalidad es diversa, y va desde la privatización total, a la participación del Estado en acciones operativas financieras bajo el clásico modelo de empresa privada sociedad anónima, en el cual las naciones erogan enormes cantidades de capital, que hacen más dinámica la exploración y extracción de materia prima. Esta “participación” sirve de excusa para generar cierto consenso en torno de las empresas “mixtas”, cuando en realidad, lo que hace el Estado Nación, es crear infraestructura, sobre todo en el área de transporte, con centros de acopio y evacuación por los puertos oceánicos, de lo extraído en los territorios.

 

Fuente: pemex.com

 

En el ámbito de los trabajadores de la compañía, se han producido centenares de despidos mediante una profunda flexibilización laboral, sumada a que la perforación de pozos bajó considerablemente y la producción de hidrocarburos está en recesión. El gobierno culpa al bajo precio internacional del petróleo, pero todo indica que es una estrategia política al mejor estilo neoliberal de los noventa (recordemos lo ocurrido con la estatal argentina YPF), para una retirada de Pemex y un avance de las transnacionales en la producción, perforación, exploración y extracción del crudo.


La cabeza de playa establecida en territorio mexicano por las petroleras norteamericanas, tiene como objetivo inmediato la dinamización de la extracción de los no convencionales, como cadencia del proceso extractivo de la modalidad “fracking”, anunciado como boom un par de años atrás, y que hoy está en franco declive.
La curva en baja de la producción petrolífera norteamericana alcanzó su cenit en la década del 70, y establece a partir de aquí una estrategia para apoderarse del petróleo de los países poseedores, sea a partir mediante acuerdos con estos, o por la fuerza; el saldo ha sido la expoliación de recursos y una serie de conflagraciones bélicas que dejan miles de muertos.


El país del norte, pudo mantener su enorme consumo energético en base de este esquema, el que después del tan anunciado “boom no convencional” parece reformularse hacia nuevas aéreas de influencia, lejos del vertiginoso Oriente Medio, pero sin obviarlo como posibilidad. La realidad actual deja ver que la curva en declive ha llegado de la mano del paquete de los no convencionales, estableciendo un patrón de producción en baja, que hace necesario nuevas estrategias de aprovisionamiento energético. Esa reformulación comienza por readaptar las legislaciones que regulan la actividad de los países poseedores de petróleo, al nuevo ciclo de crisis energética.

 

Fuente: EIA

 

Está claro que la curva de producción de EE.UU. se elevó a partir del año 96, aunque para Canadá y Latinoamericana, se mantiene casi amesetada con tendencia a la baja desde la crisis del 2007-2008. La fiesta del fracking en EEUU, sufre una brutal caída a partir del 2015, como así también México, Venezuela, Colombia y Argentina sufren una pronunciada baja,  mientras Canadá y Brasil, son los únicos países con un  aumento en la producción diaria de barriles.

Fuente: Elaboración de GENSUR en base a datos de cada país.

 

La debacle de Pemex y la clara concesión del petróleo mexicano a las más importantes compañías petroleras norteamericanas, afectan directamente su soberanía y por ende su seguridad energética.


La conexión norteamericana- sur.


Desde la elección de Mauricio Macri como presidente de Argentina, el Impeachment en Brasil a Dilma Rousseff, el agotamiento y desgaste del gobierno de Venezuela y la acelerada política económica neoliberal de Peña Nito, en México, puede visualizarse un común denominador en el rol del Estado, en cuanto de cómo, la elite mundial, ha dispuesto un nuevo punto de partida para dar continuidad al capitalismo y su modelo de acumulación, aún más liberal en el sur-global, disfrazado, matizado y establecido a comienzos de este siglo, como gobiernos “populares” y progresistas.


Desde la privatización de la petrolera YPF en los años 90, y luego de la creación de la estatal ENARSA en el 2.007, las acciones posteriores del gobierno se centraron en subsidiar a las transnacionales para “incentivar” la producción y parchar con pequeños subsidios al consumo e importar los “faltantes” de hidrocarburos desde Bolivia y Venezuela, principalmente. Mientras tanto, las grandes petroleras de ese momento, como Repsol YPF, Esso y Shell, seguían exportando y generando grandes ganancias a costa del crudo y el gas de los argentinos.


Llegado el 2.012, el gobierno argentino anunció con bombos y platillos, la compra del 51% de las acciones de YPF. Muchas de las consignas militantes de ese momento aseguraban una rotunda “nacionalización” de la empresa, pero lejos de ser verdad, YPF sigue siendo un modelo de empresa privada. Funciona bajo las normas y las leyes de esta, cotiza en bolsa, posee un 49% accionario restante que continúa en manos privadas, persiguiendo como fin, maximizar las ganancias del conjunto de los “dueños” de la compañía, y servir en la nueva funcionalidad a la que los Estados de la periferia pobre han sido destinados, consolidando la infraestructura necesaria para la extracción y exportación de la materia primaria energética.


En 2013 se fijó el valor de la cuota de importación de combustibles en el presupuesto nacional, lo cual representaba el 8% del total del mercado para el caso del gasoil, y el 5% para las naftas, es decir, 3,5 millones de metros cúbicos y 250 mil, respectivamentea.. Dirigir grandes partidas del presupuesto a la importación de combustibles, se tornó algo cíclico y un gran negocio para las petroleras. La concepción de commodities y el enfoque mercantilista, ponen en riesgo la soberanía y la seguridad energética en la región, de manera opuesta a esto, encontraríamos una empresa estatal preocupada por el bien común, el desarrollo social y económico de los argentinos.


Secretismo y entrega.


Bajo un manto de ocultismo, las llamadas clausulas secretas entre Chevron-YPF, que luego salieron a la luz, el gobierno kirchnerista benefició a la transnacional norteamericana en detrimento de los intereses soberanos argentinos y de su seguridad energética.


El camino limpio entregado a la petrolera norteamericana por medio de este acuerdo, sienta las bases de una estrategia de la transnacional frente a los daños ambientales que pudiera ocasionar en el país, como así también, en otros territorios de la región y el mundo donde esta ópera. El desembargo a la compañía por parte de la Corte Suprema de Justicia argentina, frente al posible embargo del gobierno de Ecuador, por 9.500 millones de dólares en activos de la empresa, debido a los daños ambientales producidos a su territorio, muestra el carácter desigual de los negocios con Chevron a partir del acuerdo con el gobierno argentino, y evidencia cómo el llamado bloque regional progresista, rompe sus lazos íntimos cuando de negocios se trata.


El acuerdo, que tiene plena vigencia, le otorga a la compañía, en caso de retirarse del país, derechos de explotación a perpetuidad por el 50% de lo que extraiga, y 35 años de concesión sobre suelo argentino. Garantiza a las firmas que invirtieran por más de 1.000 millones de dólares que, después de 5 años, tienen “el derecho a comercializar libremente en el mercado externo, el 20% de la producción de hidrocarburos” sin pagar derechos de exportación, otorgando la libre disponibilidad del 100% de las divisas provenientes de dicha exportación, en caso de que existiera alguna dificultad para exportar, por necesidad de abastecer al mercado interno.1 Al principio del acuerdo, cuando todavía gobernaba el kirchnerismo, a cambio recibían pesos, poniendo a las corporaciones a salvo del cepo cambiario de ese momento, para convertir a dólares el equivalente de ese 20% exportable. Es decir, que el Estado les pagara a las petroleras en pesos argentinos pero equiparado a precio internacional, estableciendo un “mecanismo de compensación” (como menciona el decreto), en caso de que estas tengan que vender en el país.


La petrolera YPF, imbuida en el nuevo esquema global, ha liderado un frente, en asociación con otras empresas, sobre todo con la norteamericana Chevron, para explotar los tan contaminantes hidrocarburos no convencionales, mediante la técnica “Fracking” en la cuenca Vaca Muerta.

El método de extracción por fractura hidráulica o “fracking” es una técnica que se utiliza para sacar petróleo o gas, ubicado a miles de metros de profundidad entre las rocas, inyectando millones de litros de agua a alta presión con otros aditivos tóxicos, para que luego salga el petróleo o gas a la superficie. Gran parte de esta mezcla toxica que se inyecta, queda bajo la superficie llevando luego a las poblaciones aledañas a sufrir una serie de impactos socio-ambientales y económicos a corto y largo plazo. Este tipo de extracción se ha prohibido en gran parte de Europa, en algunos Estados de Estados Unidos y localidades de Argentina. Actualmente se lleva a cabo un plan de expansión de la “frontera del fracking” en toda Latinoamérica. Sobre todo en Argentina y México.

Las connotaciones en cuanto de un impacto continental del problema energético no podían dejar de lado al gigante sudamericano, Brasil. Al respecto, en octubre del pasado año, estuvo en Argentina en el Encuentro Internacional, “Crisis y Soberanía Energética, La energía como derecho del pueblo” que organizó el “Sindicato de Luz y Fuerza”, el dirigente sindical Gerson Castellano, de la “Federación Única de los Petroleros de Brasil” (FUP), quien expresó refiriéndose a la caída de Dilma Rousseff: :
“…fue un golpe también por el petróleo, la iniciativa de Temer siempre fue con esa orientación. Esta semana vimos cómo el gobierno golpista elevó al Congreso Nacional un proyecto de ley de entregar las reservas del Presal para las empresas extranjeras. Nosotros vemos esto con mucha preocupación, porque es el comienzo de un ataque a los trabajadores (…) en el mundo distintos países tuvieron que ser invadidos e introducidos en guerras feroces para apropiarse del petróleo, en Brasil no necesitaron de eso, simplemente necesitaron apoyar a un grupo político que a través de un golpe blando, fue en busca de ese petróleo”.

Fuente: www.petrobras.com

 

Sobre el año 2011 la estatal Petrobras, con un 45 % de participación, junto a sus socias, Repsol Sinopec, con el 25 %, y la británica BG Group, con el 30 % restante, anuncian el descubrimiento de un enorme yacimiento en el pozo Carioca Nordeste, situado en el bloque BM-S-9, a 275 kilómetros de la costa de Sao Paulo. El sitio se encuentra en el área de evaluación del pozo Carioca, bajo una lámina de agua de 2.151 metros. Los análisis preliminares demostraron la existencia de un reservorio de 200 metros, con petróleo de alta calidad.


El Plan de Evaluación de Descubrimientos, presentado a la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles brasileña (ANP), le dio marco, en ese momento, al descubrimiento, y emplazó al consorcio a evaluar su factibilidad financiera hasta finales de 2.013.


El descubrimiento de estos inmensos yacimientos de Presal, comienza a tener sus primeros éxitos en el año 2.007, ubicados a unos cinco kilómetros de profundidad bajo el fondo marino, frente a las costas de los estados de Rio de Janeiro, Sao Paulo y Espirito Santo.


La particularidad de la Cuenca de Santos, es que está localizada en el litoral de São Paulo, sus características y volúmenes son similares a los de la principal área productora del país, el yacimiento de Lula, que posee reservas comprobadas de 5.000 a 8.000 millones de barriles de petróleo, responsable, además, de la extracción del 44,7 % en la región.


Está claro que el golpe a Dilma Rousseff, comienza a elucubrarse a partir de este hecho histórico, ya que fue en ese momento, cuando la ANP, consideró la posibilidad de incluir el área, que está fuera de la región regulada por el modelo de reparto, en la 13a ronda de concesiones de ese año, pero la idea fue vetada por el gobierno federal.

 

 

Las estatales petroleras en el sur del continente, están sufriendo al unísono las mismas consecuencias de degradación; la estatal brasileña no está fuera de este esquema.
En Brasil y como parte de la avanzada neoliberal, se vivió literalmente un golpe de estado institucional, suavizado en sus portadas por la prensa nacional e internacional, con el eufemismo de Impeachment. Amén de las políticas progresistas del Partido de los Trabajadores (PT), gran parte de la explotación de hidrocarburos de Brasil fue llevada a cabo por empresas extranjeras. Estas, nos pudieron contener su voraz sed de acopio y acaparamiento de la tercera reserva de petróleo más grande del planeta, ubicada en el mar continental de dicho país, el Presal.


El actual gobierno de Brasil, bajo la presidencia de Michel Temer, continúa profundizando este modelo de saqueo colonial, impuesto y supervisado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. Como pudo ser corroborado a partir de las filtraciones de los cables que difundió WikiLeaks, con el Comando Sur de EE UU y las declaraciones del periodista Edward Snowden, donde afirma que Brasil fue uno de los países más espiados, junto con Dilma Rousseff y Petrobras.

El resumen de este periodo, comprende, por un lado, a los movimientos sociales que venían exigiendo a los sucesivos gobiernos del PT, un cambio radical en cuanto de la renta petrolera y la resolución de esta disputa, en favor del pueblo y el Estado brasileño; y por el otro, el momento en que la Cámara de Diputados de Brasil, le quita a Petrobras la exclusividad en la operación de los campos del Presal. Mediante la aprobación de una ley, elimina la exclusividad de la estatal como única operadora, confinándola a participar con un mínimo del 30% en todos los consorcios que pretendan explotar los ricos yacimientos petrolíferos, en aguas profundas. Al mismo tiempo, posibilita a las empresas extranjeras a participar, en solitario, de próximas subastas de los bloques situados en aguas ultra profundas del océano Atlántico, los cuales se ubican a unos cinco kilómetros de profundidad, bajo el fondo marino, frente a las costas de los Estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Espirito Santo.

En 2014 la producción diaria del gigante sur americano fue de 2.6 millones de barriles de petróleo equivalente por día producidos en promedio en el mes de marzo, un 18% correspondiente a 483,4 mil barriles fueron extraídos del área de Presal, compuesto de 395.9 mil barriles por día de petróleo (BPD) y 13.9 millones de metros cúbicos día (MMmcd) de gas natural, estos valores, comparados con febrero, los volúmenes de petróleo equivalente aumentaron un 2,4 %; del conjunto de todo el petróleo obtenido.

La producción de Petrobras en 2015 fue de 2,128 millones de barriles diarios, de los cuales 767.000 se extrajeron de los pozos del Presal, pero la baja mundial del precio del barril, según el gobierno, obliga a la petrolera a recortar el 25% de sus inversiones en el periodo 2017-2021, lo cual, a nuestro entender forma parte de una estrategia para neutralizar a la estatal brasilera, en el negocio de la extracción, en área del Presal.


La cuenca más importante del Presal, donde se encontraron grandes volúmenes de crudo ligero y que puede situarse hasta los 7.000 metros de profundidad, fue descubierta por la estatal Petrobras, y está ubicada entre los Estados de Santa Catarina y Espírito Santo. Ya en 2014 el superintendente de Oíl & Gas, de la Organización Nacional de Industrias del Petróleo (ONIP), Alfredo Renault, informó que en los próximos años, se instalarán en Brasil 25 nuevas unidades productoras, para pasar a producir 4,5 millones de BPD en 2.022.


El Presal situaría a Brasil como uno de los mayores productores mundiales del “oro negro”. Se estima, que en dicha área existen aproximadamente 60 mil millones de barriles de petróleo, sumados los 15 mil millones con los que cuenta Brasil, la cifra estimada en reservas es de 75.000 millones, solo en la capa Presal.


Contrario de la estigmatización a que Petrobras ha sido expuesta, a partir de los escándalos de corrupción del llamado “Lava Jato”, la estatal más importante de Sur América, según datos de la ANP, muestran que el 91.1% de la producción de petróleo y gas natural se obtuvo de los campos operados por la estatal. En el año 2014, se previó para el periodo 2014-2017, una inversión en el sector petrolero y de gas de U$S 285 mil millones, de los cuales el 79% será realizado por Petrobras y el restante 21%, por otras empresas, transnacionales que operan en el país.


Los remanentes más importantes a escala global se encuentran en tres fronteras estratégicas: una en Asia Central; otra en África, en países como Nigeria y Sudán; y por último, en el área conocida como Presal brasileño, lo cual sitúa a Brasil en una posición estratégica, junto a los mayores productores mundiales, pero también en un puesto de importancia dentro de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, las cinco economías emergentes con mayor crecimiento). La magnitud de la importancia de los yacimientos de Presal está más que clara y lo que está en juego es aún mayor, al reformular la funcionalidad del Estado en este nuevo contexto histórico, “La importancia política de la intervención estatal como forma de apropiarse de parte de la renta extra creada por el petróleo es relativamente reciente, si bien la intervención estatal en la economía es más antigua, se puede señalar al respecto que en el caso del petróleo, ésta surge en 1938, en México, con la creación de la empresa estatal Pemex. Años después con la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, cuando se comenzó a hablar del problema de la apropiación de la renta petrolera, tal como ocurrió con los choques y variaciones de precios del petróleo entre 1973 y 1978…” 2


El empuje de las derechas a liberalizar las economías emergentes, explica en gran medida, lo que está en disputa a escala global.


El golpe blando a Dilma Rousseff, el hostigamiento al gobierno Bolivariano de Venezuela, el desguace de la estatal Pemex, el cerco a YPF, asumiéndola como operadora que requiere de los fondos públicos para dinamizar la infraestructura del saqueo, en acuerdos tácitos y secretos con transnacionales como Chevron, tanto como las guerras en Oriente Próximo, marcan la importancia determinante de la energía como base misma de la soberanía y la seguridad energéticas. 

 

Fuentes:
1 - Decreto 929/2013 - SOBERANIA HIDROCARBURIFERA - Bs. As., 11/7/2013 - http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/215000-219999/217314/norma.htm
2- Reforma del sector petrolero y disputa por la renta en Brasil. Ildo Sauer, Sonia Seger y Julieta Puerto Rico. Los autores pertenecen respectivamente al Instituto de Electrotécnica y Energía, Universidad de São Paulo, Instituto de Electrotécnica y Energía, Universidad de São Paulo Instituto de Electrotécnica y Energía, Universidad de São Paulo.

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