Nos interesa mucho discutir el precio del gas en boca de pozo. Especialmente porque a diferencia de otros países el mercado está más concentrado y no hay tanta competencia que beneficie a los usuarios.
Horacio Bersten, Clarín, 21 de agosto de 2016

 

Ahora, todos a las audiencias. Deben ser multitudinarias así esas audiencias serán vinculantes, no en lo jurídico, pero sí en lo político.
Marcelo Parrilli, La Nación, 21 de agosto de 2016

El jueves ingresó a máximo Tribunal el primer recurso por los incrementos en las tarifas de luz. Y se avecinarían las del agua.
Eduardo van der Kooy, Clarín, 21 de agosto de 2016


1. La cadena de producción y de precios

En las actividades económicas la producción es una combi-nación de trabajo (intelectual y mano de obra), materia prima o producto intermedio e insumos, tecnología propia de la producción que se trate, y capital fijo ya sean las máquinas o financiero. Por eso, en los costos de los productos se encuentra el gasto en adquirir materia prima (el trigo para el harinero, la harina para el panadero, etc.) o bienes intermedios (el acero para el fabricante de automóviles).
Los costos originales (de la producción de materia prima original o de los insumos) son muy significativos en la producción de derivados del petróleo y del gas (naftas, por ejemplo) y del gas en cañería o el GNC. Cuando, el petróleo crudo significa alrededor del 40% del precio de los combustibles como en Argentina resultando un ejemplo de la importancia original que tiene esta materia prima que es un producto estratégico y no meramente una commodity.

2. El ineficiente sistema regulador

El pecado original de los sistemas que eliminaron al Estado productor (por ejemplo, en Argentina a través de YPF, Gas del Estado, las empresas generadoras de electricidad, etc.) por el Estado regulador es que, a propósito, se quedaron cortos en la regulación. No fueron a la actividad originaria o primaria.
Por la presión de las petroleras, gasíferas, y generadoras en Inglaterra (de donde el sistema regulador es copiado por otros países, como Chile y Estados Unidos, y luego por la Argentina en base al modelo chileno y británico) se decide que la tarifa (precio administrado) y la regulación solo alcanza a las etapas secundarias y finales de la cadena productiva y de precios, dejándose libres aunque muy influyentes los precios en boca de pozo (gas y petróleo) y a pie de generación (hidroeléctricas, generación térmica en base a petróleo y gas).
El famoso caso de la estafa Enron en Estados Unidos descubierto en octubre de 2001, hace 15 años, estuvo su causa en esta regulación incompleta. Esta empresa de origen eléctrico se extendió como servicios públicos al gas natural. La libertad inicial de establecer los precios de la actividad generadora y de venta a las distribuidoras mayoristas de gas natural significó precios insatisfechos: la libertad de precios de los extractores al que compraba el gas natural y la “luz” pero luego su limitación en las tarifas directas a los usuarios (precio administrado) le provocó pérdidas, a pesar de importar los energéticos de otros Estados que no se declaraban, a otros precios y que gracias a la contabilidad imaginaria fueron también ocultados,. Todo este berenjenal llevó a Enron a su quiebra, y a la desaparición de la auditora Arthur Andersen, que debía monitorear la grave situación e informar a los accionistas. Todo terminó con el presidente de Enron a la cárcel perpetua y al sistema regulador desintegrado criticado por muchos empresarios y analistas. El fracaso de la regulación parcial produjo la aparición de instituciones que bregaron por una regulación integral, que naciera desde el principio sin el pecado original de “libertad” o de precios subsidiados al principio. ¿Para qué? Para darles a las petroleras el control final.

3. ¿Dónde nace la crisis tarifaria argentina?

Esta irracionalidad aparece inocultable y fuertemente en la crisis tarifaria argentina, que tiene ocupado ineficientemente al gobierno desde el mes de febrero cuando informó que tomaría las medidas para aumentar las tarifas de agua, gas natural y electricidad. El 31 de marzo lo avisó el ministro de Transporte, el 1 abril lo publican en el Boletín Oficial, en julio la Cámara Federal de la Plata declaró nulos los aumentos que en algunos lugares llegaron al 1800% y ese mes el gobierno desanda y pone límites de 400 y 500% a los aumentos y en agosto es la decisión de la Corte.
Mientras mantuvo el subsidio a las petroleras (y en algún mes incluso lo subió) utilizó la libertad de imponer a favor de las empresas petroleras el precio del petróleo crudo (67,50 dólares el barril al de Neuquén y 54,90 al del golfo de San Jorge). No les bastaba a las petroleras el gran subsidio (hoy se trata de disfrazarlo llamándole “precio sostén”) al petróleo crudo, sino que consiguieron recibirlo por la extracción del gas natural el premio más alto del mundo, 5,00 dólares y 7,50 dólares el gas natural excedente (inversión nueva) por el millón de la medida de potencia calórica conocida como British Thermal Unit (BTU, su sigla en inglés). Pero como vendedor callejero que siempre tiene una víbora más y otra oportunidad, las petroleras reciben además, por exportan crudo pesado de San Jorge el regalo 10 dólares por barril, aunque ahora mismo no está en vigencia porque el precio internacional del crudo superó los 47,50 dólares el barril.
Es decir, si la refinería o las grandes distribuidoras de gas natural deben pagar a los extractores el descomunal precio subsidiado, obviamente funciona la cadena de precios: se encarecen desde el origen, y esto es inflación aunque se trata de convencer que la única inflación provenga del subsidio social del Estado. Se debe recordar que el gas natural a los hogares (73% de la demanda) y comercios e industrias, el fueloil y el gas natural que utilizan las generadoras térmicas de electricidad que aún representan la mayor parte de la oferta eléctrica argentina
El pecado original de los subsidios a las petroleras se vuelca sobre los indefensos consumidores de gas natural, combustibles varios y electricidad. No parece justo que un consumidor que vive en Jujuy, Neuquén o en un barrio de la capital federal o el suburbano bonaerense sea castigado por este “pecado original” que es transmisible a todos los servicios públicos, incluso al agua que utiliza electricidad como in-sumo.

4. Debatir todo, sin evadir el principio: del Principio al Fin

Un casi obvio dicho popular dice que Sin Principio no hay Final. Y esto parece que es lo que vivimos: desde cuando el gobierno anunció su intención de remontar tarifas hasta la sentencia de la suprema Corte han pasado prácticamente el 85 por ciento del período que los funcionarios del ceísmo que no han podido lograr sus objetivos. Han perdido tiempo por ineficiencia y todavía el final no se ve, sino que se alarga porque las tarifas eléctricas seguirán el camino de las gasíferas. Además, gobernar a un país no es obtener ganancias para una empresa. Por eso están llenos de puertas giratorias y grandes peligros de corrupción a través de las formas de las decisiones en tándem: por ejemplo, lo sería si Aranguren firma los subsidios de exportación que sirve a Cerro Dragón, de PAE, de donde proviene como vicepresidente el Secretario de Combustible José L. Sureda, y de forma similar si Sureda firmó la importación de GNL comprado a Shell. Cuando debatamos las subas de tarifas de agua, gas y electricidad no permitimos que se eluda la discusión sobre los gigantes subsidios a las empresas petroleras. Según algunos cálculos, el subsidio social a las tarifas apenas supera a los subsidios económicos que reciben las grandes petroleras que están en el país.

Por Félix Herrero
Abogado y Lic. en Economía

Volver